Crisis de sentido
Hay algo que vengo viendo hace tiempo y no me termina de cerrar. No es la herramienta, porque la uso todos los días para trabajar, para resolver, para construir cosas concretas. El problema es en lo que se está formando alrededor. Hay una especie de fiebre, no solo con los prompts sino con todo lo que generan. Escenas cada vez más exageradas, más absurdas, más desconectadas, gente creando situaciones imposibles, surrealistas, hiperestimuladas, como si eso fuera creatividad. Y por momentos parece que funciona, impacta, llama la atención, te hace frenar un segundo, pero se desvanece rápido. Entonces necesitan más, como si siempre hubiera que subir un nivel.
Ahí es donde deja de ser una cuestión estética y pasa a ser otra cosa. No es solo contenido, es un síntoma. No es una crisis de los 40 en el sentido clásico, es una crisis existencial contemporánea que atraviesa todo. La IA no la creó, la dejó expuesta. Durante años el límite estaba afuera, no podías, no sabías, no tenías con qué. Hoy podés. Y cuando desaparece la excusa externa, aparece el problema real, no saber para qué. Esa es la parte que incomoda, porque ya no hay a quién culpar.
Entonces la creación se vuelve refugio. No están creando para comunicar algo, están creando para sentirse en control, para tapar una incomodidad que no saben nombrar. Y en ese proceso la herramienta se deforma, deja de ser un medio y pasa a ser un reemplazo. Hay una búsqueda ahí, casi espiritual, la idea de generar, de dar forma, de ver aparecer algo desde la nada, como si en ese acto hubiera una forma de ascenso, de iluminación, de acercarse a algo más alto. Pero en esta primera etapa es solo una ilusión de creación, porque crear no es hacer aparecer cosas, crear implica dirección, intención, límite, y eso es justamente lo que falta. Por eso todo se vuelve exagerado, cada vez más extremo, porque cuando no hay sentido lo único que queda es subir la intensidad.
Y eso empieza a generar un problema, saturación, pérdida de valor, desgaste. Nada alcanza, nada dura, nada se sostiene. Esto no es expansión, es desregulación, una euforia creativa sin anclaje donde se confunde producir con evolucionar. La IA no está fallando, está mostrando, y lo que muestra no es un límite tecnológico, es un vacío humano, y en algún punto también es personal. Y ahí es donde se termina la ilusión.
La pregunta sigue intacta, no es qué podés crear, es para qué. No es una crisis de creatividad, es una crisis de sentido disfrazada de creación. Porque el siguiente paso ya está en marcha, llevar ese acto de creación a algo más tangible, más cercano a la vida, a lo físico, a lo que se pueda habitar. Y ahí es donde el problema se vuelve más profundo. Si en lo básico ya nos perdimos en la forma, en el estímulo y en la ilusión, qué va a pasar cuando lo que creemos tenga cuerpo.
Por Sebastián Loreto
#IA #Psicología #Creatividad #CrisisDigital #Futuro
Digital Codeon trabaja en la construcción de identidad digital y posicionamiento estratégico para marcas en entornos de búsqueda e inteligencia artificial.

